domingo, 20 de noviembre de 2011

Modernismo

Ocupo un lugar muy importante durante fines del siglo XIX y principios del XX. Esta corriente fue un resultado varios pensamientos nuevos y tomados de anteriores pensamientos literarios como por ej: el Romanticismo. Este cumple un papel no muy amplio pero de alguna manera importante dentro del Modernismo, lo cual lo averiguaran a continuación durante el desarrollo del informe.


  • Razón del termino "Modernista"
El termino "moderno" se utiliza para nombrar lo que sigue la "moda" de una época, es decir aquello que va de acuerdo con las tendencias de su tiempo. La iniciativa de dar este nombre al movimiento de América Latina partió de Rubén Darío, quien es un articulo sobre Ricardo Contreras publicado en Chile publicado en 1888, califico el estilo de este escritor mexicano como "expresión moderna". Dos años mas tarde, en un comentario sobre una visita realizada a Ricardo Palma, empleo el termino "Modernismo" para calificar el "espíritu nuevo" que movía a un grupo de escritores.
Durante un tiempo la denominación fue empleada de una manera peyoritativa, para referirse a la nueva generación de escritores llamándolos decadentes, amanerados y extranjerizantes. El modernismo no recibió el reconocimiento y el respeto publico hasta que Rubén Darío se acredito su legitimidad como movimiento estético con valores propios y con fuerzas renovadoras positivas.
  • Comienzos
El modernismo literario tuvo su origen en Hispanoamérica, entre los años 1880 y 1914, impulsado en especial por el poeta nicaragüense Rubén Darío.
Aquí en Hispanoamérica se registro una lenta pero creciente reacción contra las corrientes académicas y románticas, protagonizadas por varios y renombrados escritores como por ejemplo González Prada, Salvador Díaz Mirón, entre otros.
En el desarrollo del modernismo, es posible identificar los siguientes momentos:
Iniciación: La primera generación modernista (1882-1896). José Martí y Manuel Gutiérrez Nájera inician un trabajo de actualización de la lengua, principalmente en la prosa, aunque también en el verso, muy fijos al modelo español.
Culminación: En 1888, Rubén Darío publica su libro Azul. En esta época ya se habían realizado grandes innovaciones en la palabra poética. Por medio de su obra en Chile, Argentina y España, Darío realiza una tarea excepcional, que consolida el Modernismo como movimiento continental y se convierte en su síntesis más brillante, tanto en América como en España. En 1896 se edita Prosas Profanas, el libro de Darío que oficializa el Modernismo en Hispanoamérica.
Continuación: La segunda generación modernista. Consagrado Rubén Darío como jefe de la escuela del Modernismo, cuando ya los iniciadores habían muerto prematuramente, los escritores de esta segunda generación continuarían la obra con sus aportes personales. Ellos son, entre otros, Leopoldo Lugones, Ricardo Jaimes Freyre, Amado Nervo, y Julio Herrera y Reissig.
  • Características y Estilo
En sus comienzos, el estilo modernista fue muy recargado y estuvo dominado por los temas exóticos e indigenistas, pero con el tiempo se fue haciendo cada vez mas depurado y alcanzo expresiones de gran purismo lírico, como las rimas de Juan Ramón Jiménez.
Los temas preferidos por los poetas modernistas reflejaban el mundo antimista y subjetivo del autor, así como una atracción por lo original e insólito y cierta carga de melancolía.
El poeta sentía una absoluta necesidad de evadirse hacia paraísos idílicos y una gran añoranza del pasado mítico y legendario, sentimientos que solían acompañarse del culto por la belleza y lo erótico y del rechazo del mundo real.
Es muy frecuente la alusión de culturas lejanas, también los escritores de este movimiento se caracterizaban por su deseo de ser cosmopolitas y trascender la realidad en la cual vivían, esto los llevo a tomar imágenes tomadas de culturas exóticas, europeas, de Oriente o pertenecientes a otras épocas.
Para expresar sus preocupaciones y sentimientos, los modernistas recurrieron a una renovación formal y estilística, en la que eran frecuentes los símbolos, los giros complejos con palabras de gran sonoridad o la laberíntica combinación de las rimas de un amplio vocabulario metafórico, integrado por un amplio vocabulario metafórico, integrado por flores (loto, crisantemo, nenúfar), animales (cisne, ibis, cóndor), piedras preciosas, colores, ciudades exóticas y abundantes referencias a otras artes.

Lírica: Rubén Darío

Nació en Metapa, Nicaragua, en el año 1867. Su verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento.
Fue periodista y diplomático. Hasta 1898 vivió, publicó y actuó en Chile, Centroamérica y la Argentina. En 1898 viajó a España, y vivió en Francia y otros países de Europa.
Murió en León, Nicaragua, en 1916.
Escribió prosa y poesía. Entre toda su producción se destacan tres
Obras que ayudan a comprender la evolución del Modernismo: Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza. Los raros, en prosa, y El Canto Errante son otras de sus obras.
Tres Obras:
Azul (1888): fue su primera obra importante. Publicada en Valparaíso, está constituida por relatos breves y algunos poemas. Significó para su autor el reconocimiento en América y en España. Sus rasgos son: sensualidad, erotismo y musicalidad. En los sonetos que cierran la obra, Darío revela sus preferencias y su cosmopolitismo.
Prosas profanas: fue publicado en Buenos Aires, en 1896. Las variaciones temáticas y las audacias métricas, son tantas que provocaron en América y en España grandes polémicas. Predomina el tema erótico, envuelto en un arte cromático y perfecto.
Cantos de vida y esperanza (1903): Los temas del libro son, entre otros: el paso del tiempo, la misión del poeta, la búsqueda de la fe, la preocupación por el futuro de América, etc. El libro termina con una expresión de temor y duda sobre el misterio de la vida. De contenido diferente, este volumen presenta el mismo cuidado formal y la notable variedad de metros y riqueza de lenguaje que caracterizan al gran poeta.



ITE, MISSA EST

Yo adoro a una sonámbula con alma de
Eloísa,
virgen como la nieve y honda como la mar;
su espíritu es la hostia de mi amorosa misa,
y alzo al
són de una dulce lira crepuscular.

Ojos de evocadora, gesto de profetisa,
en ella hay la sagrada frecuencia del altar:
su risa en la sonrisa suave de
Monna Lisa;
sus labios son los únicos labios para besar.

Y he de besarla un día con rojo beso ardiente;
apoyada en mi brazo como convaleciente
me mirará asombrada con íntimo pavor;

la enamorada esfinge quedará estupefacta;
apagaré la llama de la vestal intacta
¡y la
faunesa antigua me rugirá de amor!


Para  deleitarse.

<a href="http://palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=226&p=Ruben_Dario&t=Yo_persigo_una_forma&o=Juan+Gelman" target="_blank">Poema en audio: Yo persigo una forma de Rubén Darío por Juan Gelman</a>

ARMONÍA EN ROJO DE HENRI MATISSE

 

Armonía en rojo. Henry Matisse 1908. Museo Ermitage, San Petersburgo.

Henry Matisse fue el lider indiscutible de la corriente pictórica denominada “Fauvismo”. El término francés Fauves, fieras, lanzado de forma despectiva por el crítico Luis Vauxcelles a los pintores que expusieron en el Salón de Otoño de 1903, se convirtió en el apelativo de este grupo de pintores que destacaron por la fuerza y violencia cromática de sus obras. Precedidos e influidos por Van Gogh y Guauguin, estos “fieras” fueron más lejos en su atrevimiento, ya que se proponían emancipar al color de cualquier servidumbre objetiva o realista para, alcanzada la liberación, expresar de forma más pura las emociones del artista, verdadero "tema" de la obra.
Los pintores ya no quieren captar la realidad desde un punto de vista objetivo o realista . Como dijo Matisse: “El color debe ser pensado, soñado, imaginado.” Para captar la realidad tal y como se presenta ante nuestros ojos, ya se habían inventado las cámaras de fotos y, muy pronto, el cinematógrafo hará que las imágenes cobren vida y movimiento en una pantalla. El realismo, tal y como se había desarrollado durante siglos de representación, dejó de tener sentido. Los artistas se proponen plasmar una realidad subjetiva: la que el propio autor percibe o presiente. El arte deja de representar objetivamente la Naturaleza para pasar a "presentar" las emociones o los estados de ánimo del propio pintor. Los fauvistas, al contrario que los pintores impresionistas y postimpresionistas, no jbuscan captar efectos lumínicos de ningún tipo; de hecho, las sombras desaparecen; predomina el efecto bidimensional en sus obras, por lo que nos parecerán planas, más próximas a la representación típica de la pintura románica que a la de la generación precedente. Matisse añade, además, elementos decorativos. Sus obras presentan una gran fuerza vital y de sus colores, intensos y vivos, se desprende una visión optimista de la vida. “Sueño con un arte de equilibrio, de tranquilidad, sin tema que inquiete o preocupe, algo así como un lenitivo, un calmante cerebral parecido a un buen sillón» declaraba Matisse.
Armonía en rojo fue encargada por un marchante ruso. En principio iba a ser realizada en azul, pero Matisse se decantó por el rojo, uno de sus colores favoritos por su gran carga expresiva. Del cuadro ha desaparecido la sensación de profundidad; primer y último plano comparten color y elementos decorativos. El claroscuro y el modelado han desaparecido. Predominan los colores primarios, rojo, amarillo, azul, aplicados de forma pura, sin matices tonales. Los colores secundarios: violeta, naranja y verde, aparecen en ciertos detalles. En la obra se combinan arabescos vegetales curvilíneos, que subrayan la sensualidad del rojo, con líneas rectas que sugieren tranquilidad. El dibujo, relegado ante la vitalidad del color, se realza a veces con trazos negros. La pintura se expande, los objetos no aparecen enteros en el cuadro, sino que parece que aspiran a liberarse de la rigidez del marco, convirtiendo la pintura en una explosión cromática de optimismo y vitalidad. El verde del paisaje que se cuela por la ventana contrasta por la serenidad que sugiere, con la agresividad del rojo que llena la tela. La mujer que dispone la mesa aparece, a su vez, en un estado de sosiego interior, de calma, abstraida en sus pensamientos.
El fauvismo inaugura la serie de "ismos" con los que el arte contemporáneo rompe con los sistemas tradicionales de representación, abriendo nuevas vias para la expresión artística. El arte, tal y como lo hemos venido siguiendo, ha muerto.

Transición entre la época Moderna y la Contemporánea

Una realidad para un sujeto del siglo XIX
Diferentes formas de representar los sujetos y la realidades del
siglo XX (crisis cultural, irrupción del Psicoanálisis de Freud)


La casa de Asterión ( Jorge Luis Borjes)






"Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar". ( 8-13)

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)[1] están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios pero si la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, anadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se postergaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó en el mar. no en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.



El jinete azul


 
Kandinsky es uno de los nombres propios de la pintura del siglo XX, ya que tradicionalmente se le considera el creador de la abstracción. No obstante, sus primeras obras, como la aquí comentada, son tremendamente interesantes por constituir un puente entre el postimpresionismo y el expresionismo. De hecho, Kandinsky siempre se sintió impresionado por la obra de Claude Monet. Contemplando uno de sus "almiares" en una exposición en Moscú, comentaría: "Y de pronto, por primera vez, vi un cuadro. Leí en el catálogo que se trataba de un montón de heno, pero yo no podía reconocerlo (…) Me di cuenta de que faltaba el objeto del cuadro (…) Lo que tenía perfectamente presente era la insospechada y hasta entonces oculta fuerza de la paleta”
“El jinete azul” es, además de una obra extraordinaria por el manejo de la luz y el color, y la simpleza con la que se consigue el contraste entre el movimiento del jinete y el estático paisaje de fondo, el nombre de una editorial que agrupaba a alguno de los principales pintores expresionistas como Franz Marc o el propio Kandinsky. “El jinete azul” no era ni un movimiento ni una escuela. Más bien se trataba del punto de encuentro de varios artistas descontentos con el devenir del movimiento “Die Bruke” (El Puente). “El Jinete Azul… La suerte está echada”, escribiría Franz Marc. Una suerte que concluiría cuando la Primera Guerra Mundial dispersaría a sus protagonistas.

Irrupción de las vanguardias

Creacionismo
ÒPoesía como creación absoluta.
ÒReflejar la belleza.
ÒEl acento esta en su forma no en el contenido.
 
 
     Surrealismo
ÒEstallido mental.
ÒCreación de la realidad.
ÒEl acento esta en el inconciente.